1- Las malditas puertas: tenés turno para depilación mañana y las piernas como si fueras la hermana de King Kong, cuando descubrís que la puerta del probador empieza a 40 cm del piso.
2- La sala de conferencias: se puede escuchar toooodo lo que dicen en los demás probadores, incluidas las envidias, peleas, enojos y falsos elogios.
3- Salvo espejo, siempre tienen algo que les falta: poca luz, no tienen un gancho para colgar las perchas, les falta un taburete para sertarse o apoyar las cosas… y hasta muchas veces falta limpieza!
4- El probador y la vendedora: cuando no necesitás a la vendedora, está ahí para preguntarte cómo te queda. Cuando la necesitás para pedir un talle más o menos, tenés que salir medio desnuda por el salón a ver dónde se metió.
5- El miniprobador: algunos son tan pequeños que apenas si se puede entrar con la cartera o un par de bolsas.
6- El probador atrae a despistados: nunca falta la que se equivoca de cortina y la abre de par en par mietras busca a la mamá, hermana o amiga.
7- El probador es un telecentro: siempre está la que se cuelga hablando por su celular como si estuviera sola y aunque estén por cerrar el negocio.
8- En algunos probadores se puede jugar a adivinar de qué olor se trata: puede ser desde Glade Aromas del Campo hasta delivery de la comida de los empleados al mediodía.
9- Un probador es lo más parecido a una cápsula del tiempo para un hombre: cuando sale tiene 7 años y espera que la mujer que está al frente -sea su novia, esposa o amante- lo mire con cara maternal, le alise las arrugas, le acomode el cuello y le diga si eso que tiene puesto le queda bien o no.
10- Cuando salimos del probador siempre puede haber cambiado nuestra realidad: estaremos más gordas, más flacas, más viejas, más clásicas, más ajustadas por la economía, menos pendientes de la moda, más sensibles o menos ansiosas que cuando entramos.